Celebrando por todo lo ALTO…!!!

Este año la celebración de mi cumpleaños comenzó como siempre, en mi casa con mi familia…de sangre y de crianza, una torta tres leches que prepara mi mamá insuperable, algo para picar y unos vinos ricos para pasar una noche en compañía de los seres queridos.

Mi novio no pudo estar conmigo porque tenía que trabajar ese día (entre sommeliers nos entendemos gracias a Dios) y quedamos en que me invitaba el sábado a cenar. Llena de ansiedad esperé.

El restaurante escogido fue Alto del chef Carlos García, tenía muchas ganas de conocerlo y la ocasión no podía ser mejor.

Llegamos al sitio y nos encontramos con unos amigos en la terraza del lugar, para comenzar nos tomamos unas copas de Juve y Camps Vintage las cuales nos preparaba para lo que venía, excelente aperitivo.

Luego ordenamos una botella de vino blanco italiano de la bodega siciliana Planeta 2005, de uva chardonnay, íbamos agarrando fuerza ya que este producto es excepcional, fuerte personalidad, intenso color y potente sabor, bastante equilibrado y para nada empalagoso a pesar de sus 11 meses de guarda en barrica.
Mientras degustábamos y hablábamos mandamos a airear los dos grandes vinos de la noche, uno escogido en el lugar y otro que llevamos para descorchar, en breve las descripciones.
Nos trajeron el menú y estábamos muy indecisos, no sabíamos si ordenar una degustación o pedir a la carta, la verdad queríamos probar de todo y a pesar de que eramos cuatro nos fue imposible complacer nuestros deseos así que logramos armar algo a regañadientes porque naturalmente nuestros estómagos no daban para todo lo que queríamos descubrir, no nos quedó de otra que comer algunas cosas con los ojos y el pensamiento.
Mas o menos y seguro me quedo corta en mis descripciones la velada consistió en lo siguiente:
Por la casa nos sirvieron unas tiras de un pescado cuyo sabor era muy parecido al de la anchoa, no tan fuerte ni picante pero si intenso, las mismas iban sobre una crema de palmito, estuvo muy refrescante.

De entrada Vivi y yo pedimos el fondant de auyama con foie gras el cual estaba ESPECTACULAR!!!, una delicia, el dulce de la auyama, la untuosidad del foie…comencé a ver las estrellas..y no exagero.

Los chicos pidieron un fondant de queso manchego con morcilla asada y tempura de caracoles, algo probé y me encantó pero el delirio por mi entrada me desconcentró de este plato.

Luego en el intermedio ordenamos dos platos que se sirven normalmente por persona, motivo por el cual molestamos a los cocineros para que la presentación fuera dividida entre cuatro:

Arroz de pescadores y chipirones con alcachofas, el arroz estaba perfectamente realizado y los chipirones rellenos de manitas de cerdo y acompañados con lentejas estuvieron riquísimos.

A estas alturas me sentía bastante llena pero todavía faltaba…y de que manera!!!

Volví a coincidir con Vivi en el plato de carne, un ossobuco de res con crema de cacao…siempre he temido ordenar este corte en un restaurante ya que mi mamá lo prepara divino y en los restaurantes muchas veces me ha desilusionado pero le di el chance a ALTO y no me arrepentí, muy suave, bien cocido, equilibrado en todos sus sabores y texturas.
El plato de los chicos fue el famoso cochinillo de Carlos García, con piña asada al romero, puré de ajos rostizados y crocante de dátiles, solo le dí una mordida al cochinillo, no podía dejar de degustar mi plato.

Para finalizar nos mandaron una variedad de postres, mucho chocolate (dulce que me encanta), uno con Baileys y el otro: un fondant acompañado helado con cinco pimientas…ese me fascinó y me sorprendio..el mas refrescante fue una crema de sauternes con miel, riquísimo..

No hago mención todavía de los vinos porque merecen estar aparte:

Los principales fueron:

L’Ermita 1999, DOC Priorat, vino destacado en esta región, de uvas garnacha y cabernet sauvignon de mas de 60 años, de la mano de Alvaro Palacios. Vino de mucha fuerza y elegancia, notas animales intensas, mineral marcado, potentes aromas secundarios y terciarios…un gran vino. Lo degustamos con las entradas y el intermedio, no hice mucha armonía ya que a cada uno, plato y vino, los sentí individualmente.


Mesonero: Edwin

Masi Amarone Camponlogo di Torbe 1997, este producto es sublime, con notas almendradas, fruta muy madura, me recordó mucho a la ciruela pasa, le noté café, chocolate, madera tostada, en boca elegancia, terciopelo, mucho cuerpo y estructura, aquí si lo acompañe con la carne y la armonía fue mas que perfecta…ideal y soñada!!!

Nosotros

Cuando disfruto así de una cena, no puedo dejar de pensar que hay cocinas donde los chefs son artistas que transmiten magia con sus manos, la velada fue perfecta, el servicio impecable, todo bien coordinado y lo mejor: La compañía, disfrutamos un momento para mi inolvidable, hablamos, reímos, meditamos y por los momentos soñamos con volver…

El Maitre: Sr. Gerard

Jefe de Sala: Carlos

Gracias por compartir conmigo una celebración tan importante como lo es otro año de vida!!!!

PD: Las fotos fueron tomadas con MI camara, por fin!!!, me la obsequiaron esa noche.

Por este mismo motivo faltan fotos, casi no la conozco y algunas salieron horribles, ya me entrenaré…

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Cocina y pasion por el Priorat…La Garnacha… La Cenicienta…

Texto original de Oriol Serra…

La Garnacha es para los forasteros un todo pero para los catalanes es el apellido de una gran familia de nobles, cenicientas y brujas.

La menos agraciada de la familia es la Garnacha Blanca pero es ideal para vinos dulces oxidados, la edad no perdona para esta solterona. Con menos palidez la Garnacha Gris, siempre baja de animo, le falta atractivo como para ir sola al baile y necesita amigas que le ayuden a vestirse de novia.

La que cuesta casar es la Garnacha Peluda, antipática y grosera variedad. No es querida ni en castilla ni en la Mancha. Acusada por sus excesivos taninos vegetales en la piedra negra del Priorat, tan agreste y seca como su carácter, encontró el enlace mágico: la mineralidad. Desde que anda casada huele a fresas y tiene una charla envolvente…eso si, cuando se tome una viuda mas de uno preferirá pasificarla por cien años.

De la Garnacha Tintorera hablare muy poco, dicen que es hija bastarda de un campesino francés: una aventurilla veraniega entre el Petit Bouschet y a la despreocupada garnacha tinta, con divorcio anunciada.

La princesita caprichosa del cuento es la Garnacha Tinta, conocida con tantos nombres como amantes tiene por toda España y Portugal, es tan vigorosa que sus conquistas amorosas se conocen en Francia, Italia y hasta en el nuevo mundo. Es dócil como un caramelo cuando su vida es joven pero al ser la mas bella de la familia fue bautizada como “La Cenicienta de los vinos”, tan elegante y tan simple como aquella que siendo sirvienta acabo en brazos del príncipe.

Pero no se lleven a confusión, cuando la Cenicienta ha tenido 40 hijos y tantos inviernos ya no hay príncipe azul sin barriga ni arrugas que arregle una cirugía. Presa de la rabia decide vestirse de luto y cual ermitaña vive en las duras y empinadas laderas del Priorat donde se convierte en Garnacha del País, una bruja con verruga en la nariz.

¡ Quien quiere un cuento con final feliz si podemos sucumbir en un pedregal pardo y negruzco donde vomitar todo ese carácter tempestuoso!. Color granate, caso sangriento y frutas negras, hace chirriar los dientes hasta que encerrada en una sombría cárcel de roble francés convierte el odio en mermelada, su ímpetu en tardes torrefactas y noches de carbón y de sus recuerdos nos brinda balsámicos momentos.

¿ Y que fue del príncipe de este cuento?

Tiene nombre de nena la Cariñena, pero cuando le sale la barba y se deja crecer el pelo le llaman Mazuelo y en el Priorat Samso, el fuerte Sansón como aquel héroe que podía con mil soldados sin despeinarse. Resiste en la viña y la bodega todos los combates, no pierde sus taninos rudos y amargos si no pasa por el aula del roble que todo lo educa y recompone… A Sansón no podremos satisfacerlo con cualquier cortesana, el necesita su Dalila.

Así paso toda la eternidad, Sansón sin Dalila, hasta que un día en las barricas encontró a su compañera, la Garnacha, ambos entrados en años se unieron y de esa boda nacieron tormentas muy complejas, divinos aromas viejos que no tienen que pedir perdón a nadie para amarse y que comparten alegrías y penas en boca para llegar a ser el matrimonio perfecto…del Priorat.


Cocina y pasión por el Priorat…no podia tener un mejor nombre…

Los días 6 y 7 de junio pude ser testigo del evento Cocina y Pasión por el Priorat realizado en el restaurante Alto donde se fundieron las manos de los chefs Carlos García y Takeshi Nagahama.

Fuí partícipe de los entretelones y trabaje en la sala del restaurante explicándole a los clientes la armonía que Oriol Serra había realizado con los platos y los vinos de su amada tierra.

En todo el tiempo que llevo viviendo en Caracas, en los que he trabajado en diferentes restaurantes y en donde he estado como comensal probando diferentes propuestas gastronómicas, nunca me había sentido tan satisfecha al ver como un evento hecho con tanta pasión, lograra transmitir exitosamente lo planteado y practicado durante semanas a los que tuvieron la oportunidad de asistir y degustar.

El 90% de los comensales salieron mas que satisfechos, felices y llenos de placer, tuve un trato directo con todos el viernes en la noche y el sábado en la noche y aunque hubo mínimos desacuerdos mas que todo en las propuestas mas audaces como un Pedro Ximenez en la entrada y la armonía de un mero con vino tinto todo en general fue perfecto.

Gracias a Oriol, a Carlos y a Takeshi por haberme invitado a formar parte de su equipo y por demostrarnos que en Caracas, mejor dicho en Venezuela, se come y se bebe DIVINO!!!!!