Un paseo por las nubes…6ta y última parte…

Con Daniel Pisano
Luego de pasar unos días en Buenos Aires los cuales no fueron para nada de descanso, tomamos el Buquebus con destino a Uruguay, el recorrido fué de una hora aproximadamente llegando a Colonia, desde allí tomamos un autobus que nos llevaría a la capital de ese país: Montevideo.

El Buquebus no es más que un ferry, siendo esta la vía de acceso mas fácil de tomar para cruzar la frontera entre Argentina y Uruguay, éste te puede llevar a varios destinos y el viaje es muy lindo y cómodo, el recorrido se hace a través del Río de la Plata.

Adentro del Buquebus
Llegamos a Colonia y nos arrepentimos de no haber ido con más tiempo, todas las personas nos recomendaban que nos quedaramos a conocer esa parte del país que al parecer es bellísima, antigua y pintoresca, al final no nos dió tiempo sino de bajar las maletas del Ferry hacia el autobús que nos estaba esperando.
La autopista comienza dándote una mirada un poco ajetreada de la ciudad para luego ir cambiando de color, poco a poco van saliendo inmensas praderas, muy verdes, ves a las vacas alimentarse todas super gordas y saludables; para llegar a Montevideo debes pasar dos horas dándote un banquete visual, yo estaba cansada pero no podía pegar un ojo ya que cada nuevo camino era mas lindo que el anterior, después de ese panorama no he hecho más que comprar el famoso queso uruguayo que tanto se vende por aquí, si así se veía la materia prima que más se puede esperar sino calidad y buen sabor….

Hacia Montevideo
Lo que más me gusto de ésta parte del tour fué que de Uruguay no esperaba nada, no tenía casi referencias, solo conocía a Fabiana quién trabaja con la bodega que iba a visitar: Pisano, a ella la llevo tratando hace más de dos años por sus frecuentes visitas al Salón Internacional de Gastronomía, ella es simpatiquísima y como luego pude comprobar una excelente anfitriona.

Fabiana nuestra super coqueta anfitriona

Llegamos al terminal en Montevideo y ella ya nos estaba esperando, ser atendidos por Fabiana es toda una aventura, es una mujer llena de energía que inmediatamente te pone al día y al trote, nos saludó y nos llevó directamente a la Bodega sin dejarnos pensar en nuestras ganas de comer ni de descansar…no teníamos mucho tiempo ya que éste fué el recorrido más corto pero más bello que hice durante toda mi aventura.
Ustedes a estas alturas se preguntarán: pero ¿Qué puede ser mas bello que todo lo vivido anteriormente?, para nosotras cada día, cada hora y cada momento era toda una sorpresa, el viaje hasta ahora habia sido excelente, todos los detalles cubiertos al cien por ciento, las atenciones mas que espectaculares, lo aprendido no tiene precio pero aunque no lo crean en Uruguay nos fué mejor que mejor.
Cuando llegamos al viñedo yo esperaba encontrar una estructura grande y moderna pero en su lugar llegamos a un lugar pequeño, con una casa en la entrada muy linda y se notaba que todo alrededor era la bodega donde hacían el vino y las vides plantadas; Fabiana nos iba diciendo que esa casita era del Papa de los hermanos Pisano y que la otra que se veía a lo lejos era la de Daniel, en ese momento me dije a mi misma: creo que ahora si voy a conocer una bodega familiar, de hecho en la entrada lo que se lee en el anuncio es Bodega Pisano, vinos artesanales.
Yo ya conocía sus productos, los mismos los importa y distribuye Di Masi, con quienes llevo trabajando casi 5 años; ellos dieron a conocer los vinos uruguayos en nuestro país a traves de esta prestigiosa bodega y yo fui el puente entre estos vinos y el cliente, hicimos un trabajo bastante importante por más o menos un año, ahora ya se pueden ver algunas bodegas más y las que están por venir.
Algo que puedo asegurar después de esta visita es que cualquier marca de vinos uruguayos que venga a Venezuela va a tener una gran aceptación, ya que éste país no se caracteriza por exportar productos masivos, ellos no tienen estructura para competir con sus vecinos los Argentinos y mucho menos con los Chilenos, basan su filosofía en la calidad total de lo que ofrecen.
Solo existen en Uruguay 280 bodegas de vino más o menos, la cantidad total de la producción de este país representa solo la mitad de una bodega grande argentina o chilena, imaginen que comparación!!!
Las condiciones en donde se desarrolla la vid son tambien bastante diferentes a las de sus vecinos, allá no influye la Cordillera sino el Atlántico, los suelos son arcilloso calcáreos y el clima bastante templado con veranos muy calurosos, así que los vinos van a ser de colores intensos, grado alcohólico importante y buen equilibrio entre los taninos y la acidez de una manera muy natural.
Como mal rato que pasaron, fueron propensos y receptores de la filoxera, quién los atacó sin piedad en algún momento pero que gracias a que su destino iba a ser el seguir en el mapa viti vinicola, pudieron salir adelante contando ademas con una uva bandera: Tannat.
Esta uva originaria de Francia encontró su hogar en ese país, fue llevada por los vascos y se quedo para siempre, decir Tannat es decir Uruguay; esta variedad como su nombre lo indica es muy tánica, tiene un color impresionantemente oscuro e intenso como la sangre y de protagonista aromático siempre da una nota especiada para luego descubrir frutas y taninos potentes.
Bodegas Pisano nace aproximadamente en el año 1916 de la mano del abuelo inmigrante italiano que llevaba ese apellido, el era una persona que trabajaba para otras bodegas ya establecidas y que poco a poco fue aprendiendo sobre el cultivo en esos suelos para así llevar a cabo ese sueño de tener su propio viñedo.
A parte de Tannat, tambien tienen Petit Verdot y Pinot Noir en tintas y Viognier en blanca entre otras uvas, cuando nos llevaron para dar comienzo al almuerzo que nos esperaba después de tan intensa jornada ibamos a probar algunos de esos productos.

Posando en la salita donde comimos


No sé como describir el sitio donde ibamos a comer, solo en fotos podrán captar un espacio tan acogedor, era un gran mesón que en principio estaba lleno de embutidos y quesos para darnos la calurosa bienvenida, el primer vino que se destapó fué uno blanco Pisano Arretxea Viognier Gran Reserva 2006, el primer nombre era por parte del padre y el segundo por parte de la madre, tenía un color amarillo intenso, transparente y limpio, los aromas eran a frutas de carne blanca muy maduras, notas minerales y en boca era denso, elegante y persistente, se pueden encontrar algunas botellas por estas calles, luego veria como la etiqueta era colocada a mano en la botella.

También nos refrescamos con un Torrontes Rio de los Pajaros 2009, recién salido de la bodega, recuerden que yo fuí casi finalizando la vendimia en todos estos países, el vino estaba rico, fresco con aroma a muchas flores blancas, estaba casi recien embotellado, al rato pasamos a probar uno de sus vinos rosados hecho con Cabernet Franc y Syrah, yo siempre he sido defensora de este tipo de vinos tan malinterpretados en nuestra creciente cultura del vino y que ironicamente son los que deberían adaptarse más facilmente a nuestro paladar debido a nuestro marcado clima tropical, estaba riquísimo!!!!

Así empezamos

Poco a poco íbamos picando jamones, chorizos, quesos, aceitunas y frutos secos hasta caer en cuenta que ése era solo el principio y que teníamos que parar, allí fué cuando nos dieron a degustar lo que sería para mi el segundo vino espumante hecho con método tradicional tinto que habia probado en mi vida, éste era de uva Tannat, me dió demasiada curiosidad éste producto y más lo fué la explicación del porqué nos lo armonizaban con lo que estabamos a punto de probar: chinchulines que eran intestinos delgados de ovejo y Choto que como el anterior eran intestinos degados pero de vaca, imaginarán que los sabores encontrados eran muy fuertes y además había mucha grasa en ellos, así que los comimos acompañados de ese espumante el cuál según Daniel permite el paso seguro por las arterias debido al tanino y extracción de color encontrado en la uva tannat que es mucho mayor que en muchas otras uvas tintas reconocidas, tuviera lógica o no habría que investigar pero yo hice mi degustacion al pie de la letra.

Chinchulines y Choto
Espumante tinto

Después de eso llegaron las ensaladas hechas todas de vegetales y hortalizas cultivadas en la huerta de Daniel, los tomates, la cebolla, los pimentones y las papas eran bellisimos y tenian un sabor exquisito, ellos acompañaban la carne y terminamos destapando un Rio de los Pajaros Cabernet Sauvignon 2006 donde encontramos una expresion diferente de esta uva, elegancia de taninos, frutas confitadas y aromas complejos como cuero y carne cruda muy marcados.






Para finalizar la típica fruta en almibar junto al helado de mantecado…quedamos extasiadas y felices para la toma de fotos correspondiente, en algún momento salió el patriarca de todo y llego el hermano enólogo, el Sr Pisano nos mando a cortar unas rosas, nos cantó junto a Daniel y además nos regaló un libro con todas sus vivencias el cuál todavía sigo leyendo; también nos llenaron de souveniers con un reloj de pared hecho a mano por un conocido artesano y a Lisbel le obsequieron una franela como la que ya yo poseía de Bodegas Pisano hecha con cristales de Swarozky además para colocar la guinda de la torta nos obsequiaron la estadía en el hotel Meliá de Montevideo.


Todos con el Patriarca

Cantándonos
Lo más insólito es que en vez de estar nosotras rendidas a sus pies por tantas atenciones, mimos y enseñanza ellos eran los que estaban felices de que yo los hubiera tomado en cuenta en mi itinerario, al final nunca supimos quién agradecía a quién, nos llegó la noche y después del recorrido por la bodega donde lo que vimos fué pura artesanía, etiquetas pegadas a mano y cuanta maquinaria antigua para hacer vino tenían y hasta algunas de ellas todavía usaban, nos llegó la noche y la hora de partir, mi única conclusión es que esa era la bodega familiar mejor concebida que yo hasta ahora he visto en mi vida y no podré ni tendré palabras de agradecimiento que puedan transmitirle a ellos el haberme hecho parte de tan hermosa experiencia.





Seguro todavía me quedo corta pero lamentablemente tengo que terminar aquí no solo mis vivencias en este viñedo sino mis relatos de este viaje, mi paseo por Buenos Aires, Valparaiso, Viña del Mar y Montevideo quedarán entre mis crónicas personales, espero haber dejado ese sabor del querer conocer en persona todas y cada una de mis paradas y con las ganas también de probar tan maravillosos vinos, todos diferentes, todos bien hechos, todos de gran calidad, todos les llevarán a imaginar…Un paseo por las nubes…


Al día siguiente partimos en avión para Chile, y así nos despedimos de Uruguay

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