Il Vino de Enrico Bernardo…

Casi llegando a la Torre, solo 5 cuadras!!!

Foto tomada de la carta
Comenzar a contar sobre mi viaje ha sido complicado para mi debido a la cantidad de material recopilado, decidí que comenzaría por el final, mi última estadía fué en París, una ciudad maravillosa llena de una arquitectura impresionante, siento que no la aproveché como debí ya que hacía muchísimo frío y aunque todos los sitios a donde fuimos en España y Francia tenían una temperatura que no superaban los 18 grados, París para mí fué la prueba de fuego, ningún abrigo me protegió de tan inclemente tiempo, incluso llegó a nevar y eso que supuestamente nos dijeron que casi no pasa por allá.

No fuimos con el grupo ya que el tour terminaba unos días antes, ésta travesía la hice junto a Gustavo y sin un guía nos perdimos un poco aunque sí fuimos a la Torre Eiffel y caminamos por los Campos Eliseos, como anécdota nos pasó que todo el mundo nos decía que del hotel a la torre era muy lejos caminar, nos dieron todas las indicaciones con un mapa pero no prestamos atención y terminamos caminando por más de dos horas para llegar a nuestra meta: La gran Torre Eiffel, la veíamos siempre cerca como que nos llamaba pero el camino fue infinito…valió la pena!!!

Luego de subir y a punto de una hipotermia nos quedaba llegar a la reservación del restaurante al que iríamos a cenar esa noche, Il Vino de Enrico Bernardo, mejor sommelier del mundo 2004, estábamos muy emocionados de tener el placer de ir a su restaurante y de repente hasta podíamos coincidir con el.
Llegamos y nos recibieron en la puerta, se llevaron nuestros abrigos y ya teníamos una mesa servida para dos, el frío lo tenía en los huesos y pensaba que jamás se me iba a quitar, ni la calefacción del sitio hacia efecto en mi cuerpo, nos sentamos y nos ofrecieron una copa de espumante que acepté por puro protocolo porque yo lo que quería era un café hirviendo, luego de esto inmediatamente nos llevaron a la mesa una crema a base de hongos que fue…subliminal..justo lo que necesitaba ya que cambió inmediatamente todo lo que sentía por dentro, la temperatura ideal para despertar de un efecto invernadero.

Luego de esto ya solo pude disfrutar y dejarme llevar por un concepto tan particular como lo es el de éste restaurante que no poseé carta de comida sino de vinos y según el que se escoja el chef luego prepara la armonía que a él le parezca perfecta.

Menú degustación, lo que ordenamos menos las trufas que no habían

En fotos daré detalle de la experiencia, yo tomé el menú a ciegas donde no sabes que te van a servir ni de comida ni de vino, solo a mi se me ocurre…pero como ejercicio estuvo genial, Gustavo escogió el menú internacional, todos consistían en dos entradas, un principal y un postre, todos muy bien armonizados con sus vinos.

El potaje de la resurreción!!! junto con… vean bien: copas Schott diseñadas por el mismo Enrico Bernardo

1era Entrada

1er Vino

2da Entrada

2do Vino

Principal

3er Vino

Postre

Vino del postre

Yo sosteniendo mi copa negra de cata, los vinos me fueron servidos en éste tipo de copa

El té

Todo estuvo riquísimo, el servicio excelente, la brigada es de puros sommeliers muy jóvenes pero con mucho conocimiento en la materia, luego de ponerme a adivinar me traían el vino para ver si había acertado, debo ser sincera al decir que no pegué ni una, gracias a Gustavo que sí es mas experto en vinos europeos no pasé mucha pena ya que me susurraba lo que él le parecía que era, nos sorprendió el Barbera que no se parecía en nada a ninguno que yo haya probado aquí, es más fué el que nos engañó a los dos ya que llegamos a pensar que era un chileno, también en el postre probé algo bien interesante que ni sabía que existía un vino blanco dulce de Loira, claro acostumbrada a puros Oportos, Late Harvest y Tokaji jamas pensé en un vino blanco dulce como opción para postre.

Fue una experiencia que recomiendo a cualquier sommelier o apasionado del vino que tenga las posibilidades de vivir, se come rico y se aprende mucho de mano de expertos, la única nota mala es que me quedé con las ganas de conocer a Enrico ya que como siempre pasa, el hombre nunca deja de ir pero justo ese día estaba pasando tiempo con la familia…ya tendré otra excusa para ir a verlo.

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