Nos seguimos reuniendo….Mi uva blanca favorita…

Tomado del Blog de Maya Garcia

Otra tarde más degustando deliciosos e interesantes vinos en mi jardín, esta vez escogimos los blancos elaborados con la uva Albariño.Esta cepa es cultivada en la región de Galicia al Noroeste de España bajo la Denominación de Origen Rias Baixas, y en algunos Vinhos Verdes de Portugal, específicamente en la región de Moncao en donde se elaboran varietales al igual que en Rias Baixas. En otras zonas se producen blends con cepas autóctonas como Loureiro y Godello.Esta tarde tuvimos la oportunidad de apreciar tres albariños, fue una excelente experiencia ya que tuvimos exponentes de tres años diferentes. Fue muy interesante pues descubrimos la evolución en el tiempo de un vino como este, en donde se valora tanto la frescura que lo caracteriza.Esta vez nos dimos cita la chef Vanessa Rolfini, el escritor Jesús Ernesto Parra, y las sommeliers Vanessa Barradas, Ellen Rodríguez y yo.

Albariño Casal Caeiro, Bodegas Castro Martin, Rias Baixas, Galicia, 2006.
Este vino es muy especial ya que es elaborado por mi amiga la enóloga Angela Martin quien es caraqueña de padres españoles y ahora esta radicada en Galicia haciendo con mucho cariño este vino. No dejen de probarlo.Al admirarlo en copa con la luz del día nos presenta un amarillo claro con leves destellos verdosos, brillante y traslucido.A copa quieta nos muestra un abanico de aromas deliciosos en donde la fruta amarilla como los albaricoques y el mango maduro se conjuga con los cítricos como el pomelo, todo este conjunto es precedido por una frescura que recuerda la brisa marina o la hierva recién cortada, al agitar nos brinda notas minerales con encantador fondo de flores blancas. La entrada es redonda y apetitosa.Tiene un recuerdo final de piña madura.Leve, luminoso, fresco.Muy buena acidez, equilibrado y de persistencia media: ¡fresco, fresco, fresco!… Alegre.Nuestra chef invitada se lo tomaría una tarde conversando con amigas con unos vegetales al Grill con queso de cabra. Para Vanessa iría bien como aperitivo con unos mariscos al grill, para disfrutarlo en el mar en un yate de lujo…Para mi los frutos del mar en las zonas frías como los que disfrute en Ushuaia en la Patagónia serian el ideal de mi fantasía, en un Restaurant dentro de una de los barcos que recorren el Canal Beagle acompañado con un Rissoto de Centolla…La imagen del escritor: Mediodía de verano, una adolescente que sonríe; quizás acaba de bañarse en el río.

Albariño Castel de Fornos, Bodegas Chaves, Rias Baixas, Galicia, 2005.
Amarillo intenso con dorados reflejos, muy denso en su baile.De entrada tiene notas salinas y de piedras, la fruta se esconde detrás de aromas evolucionados y recuerda a la mantequilla y a los orejones de melocotón. Hierbas aromáticas juegan en el fondo de la copa.Gustoso, untuoso, suave, equilibrado y con cuerpo. Para ser del 2005 su acidez sigue siendo vivaz. En boca y nariz es un producto evolucionado. Elegante. Alegre y complejo. Ellen lo ve como un vino de negocios serio y elegante, lo compara con una dama de alta alcurnia que inspira respeto, firmeza y nobleza a la vez.Puede acompañarse con Bacalao al horno con hiervas aromáticas. A Vanessa le encantaría escribir con una vista de una montaña espectacular y una copa de este vino. Para mi podría quedar bien con una plato de pescados ahumados servidos en finas lonjas. Ernesto se tomaría varias botellas una tarde de amistades, charla y comida y no dudo que de negocios, porque al parecer Ernesto no para de hacer negocios.Nuestra invitada la chef Vanessa Rolfini le da unas ganas terribles de cometer una travesura y comerse una caja de bombones.

Albariño Solar de Serrade, Vihno Verde, Quinta de Serrade, Portugal, 2003.
Dorado cobrizo. Límpido.Los aromas han evolucionado en este vino hacia la miel, cera de abejas, pasas de corintio, panela, fruta confitada, guayabita… Aromas a oxido revelan que los años no han pasado en balde por este albariño. En boca a pesar de todo nos sorprende por su todavía existente recuerdo de frescura. El pan tostado se revela de manera breve y delicada.Complejo… los años lo han vuelto tramposo.Hay que buscar años anteriores para disfrutarlo en su plenitud.
Al terminar esta cata y tener un largo intercambio de ideas de cómo pudimos percibir una línea de vida consecutiva en estos albariños, en donde los aromas, colores y sabores fueron evolucionando de manera clara a pesar de ser de bodegas y regiones distintas.Luego pasamos al acostumbrado picoteo, y descubrimos sorpresivamente que los vinos ganaban con algunos de los platos que estuvimos disfrutando ese día: el Casal Caeiro con el ceviche de mero y el atún abrazado fue excelente, el Castel del Forno con el salmón fresco con tapenade de aceitunas verdes se complementaron a la perfección, y el mousse de atún ahumado picante nos sorprendió con su inesperada media naranja: el Solar de Serrade nos brindo un ultimo placer.
Después de todos estos placeres, experiencias y reflexiones las conclusiones fueron que el albariño nos dio una clase y nos hizo pensar. Pero un albariño siempre será debe tomarse lo mas fresco posible, es allí donde estará su gran momento y nos regalara lo mejor de él.
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